Granja Tres Arroyos: ordenan reincorporar a 1.000 despedidos en medio de una crisis millonaria

planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay

La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo. El Ministerio de Trabajo bonaerense ordenó retrotraer los despidos y dispuso una conciliación obligatoria por 15 días.

La decisión llegó después de una audiencia sin acuerdo entre la empresa, el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) y representantes de los municipios afectados.

El conflicto había escalado con el despido de alrededor de 1.000 trabajadores en apenas dos días. Las cesantías alcanzaron a tres establecimientos de la provincia de Buenos Aires.

Según el relevamiento sindical, hubo 500 despidos en Capitán Sarmiento. Otros 450 aproximadamente se produjeron en WADE 2, la ex Cresta Roja, ubicada en El Jagüel. A ellos se sumaron unos 50 trabajadores de Pinazo, en Pilar.

La crisis también golpea a Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Allí, la empresa ratificó otras 270 desvinculaciones.

Trabajo ordenó retrotraer los despidos

La audiencia realizada en el Ministerio de Trabajo bonaerense terminó sin acuerdo. Ante esa situación, la Provincia dictó la conciliación obligatoria.

La medida alcanza a Granja Tres Arroyos SACAFI y WADE S.A. Además, establece un período de 15 días para intentar encontrar una salida al conflicto.

La Disposición DI-2026-72 intimó a las empresas a retrotraer la totalidad de los despidos efectuados.

El Ministerio calificó la situación como un conflicto de “extrema gravedad”. También destacó la necesidad de mantener la paz social y buscar una solución mediante los mecanismos legales disponibles.

Una nueva audiencia quedó prevista para el jueves.

El impacto de 1.000 despidos

La magnitud del ajuste modificó de manera drástica las dotaciones de las plantas afectadas.

WADE 2 tenía cerca de 500 trabajadores. Las desvinculaciones alcanzaron aproximadamente al 90% de esa planta.

En Capitán Sarmiento, la reducción afectó a cerca de la mitad de los trabajadores. Allí, además, la producción quedó paralizada.

En Pilar, la dotación pasó de unos 300 a 250 empleados.

El conflicto genera una fuerte preocupación en las localidades involucradas. La empresa tiene un peso considerable sobre el empleo y la actividad económica regional.

La empresa niega un vaciamiento

Granja Tres Arroyos rechazó las denuncias sindicales sobre un supuesto proceso de vaciamiento.

La representación empresarial atribuyó las medidas a una grave crisis económica, financiera y productiva.

La compañía señaló que los trabajadores despedidos estaban inactivos debido a la caída de la actividad. También sostuvo que la reducción de personal busca preservar la continuidad de la empresa.

Entre las causas de la crisis mencionó el cierre de mercados de exportación, la sobreoferta interna y el incremento de los costos. También señaló la caída de los precios de comercialización.

A esos factores se sumaron las consecuencias de la influenza aviar y distintas dificultades operativas.

La firma aseguró que busca una reactivación progresiva de la producción. Durante la audiencia ofreció donar 1.000 cajas de pollos y realizar un pago parcial de salarios antes del próximo encuentro.

Los sindicatos cuestionan las decisiones empresariales

El STIA rechaza la explicación de la compañía.

Los representantes gremiales sostienen que la situación no puede atribuirse solamente a una crisis general del sector avícola. Apuntan también contra las decisiones tomadas por la conducción empresarial.

El sindicato reclamó que participen directamente Joaquín, Marcelo y Ariel De Grazia, a quienes considera responsables de las decisiones centrales de la compañía.

También exigió el cumplimiento de las obligaciones laborales pendientes.

Además, pidió medidas para impedir movimientos sobre mercadería, materias primas y maquinaria que puedan comprometer el cobro de las deudas.

La Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación también denunció un proceso de vaciamiento. Según el planteo sindical, la compañía estaría reduciendo producción y tercerizando faena.+

Una deuda de USD 350,9 millones

La crisis laboral forma parte de un problema financiero mucho más profundo.

Granja Tres Arroyos presentó durante 2026 una propuesta para reestructurar un pasivo estimado en USD 350,9 millones.

El programa involucra conjuntamente a Granja Tres Arroyos SA, WADE SA y Avex SA.

La deuda comercial alcanza los USD 123 millones. Allí aparecen proveedores de granos, laboratorios veterinarios y transportistas. También figuran granjeros integrados, empresas energéticas y otras firmas vinculadas con la cadena.

El pasivo fiscal suma USD 88,1 millones. A su vez, las obligaciones financieras garantizadas ascienden a USD 85,1 millones.

Otros USD 54,7 millones corresponden a deudas financieras sin garantía.

La propuesta presentada a los acreedores contempla quitas de hasta el 75%. También incluye períodos de gracia y plazos de pago de varios años.

El plan prevé, además, vender activos por al menos USD 30 millones. La compañía busca el ingreso de un inversor que aporte como mínimo USD 45 millones.

De 760.000 a 200.000 aves por día

El deterioro financiero estuvo acompañado por una fuerte caída de la producción.

En sus mejores momentos, Granja Tres Arroyos llegó a procesar unas 760.000 aves por día. También empleó a más de 6.500 personas y exportó a más de 60 países.

Su facturación anual llegó a ubicarse cerca de los USD 1.300 millones durante los años de mayor actividad. Sin embargo, la faena diaria cayó hasta aproximadamente 200.000 aves.

El grupo acumuló además más de 1.800 cheques rechazados. El monto involucrado superó los $29.000 millones. A eso se agregaron atrasos salariales y dificultades para sostener el funcionamiento normal de distintas plantas.

El plan de reestructuración buscaba recuperar una faena de 430.000 aves diarias. También proyectaba volver a obtener resultados operativos positivos durante 2027.

Los nuevos cierres y despidos ponen ahora mayor presión sobre esas metas.

Entre Ríos, otro frente de la crisis

El conflicto no termina en territorio bonaerense.

La planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, permanece paralizada desde mayo. Allí, Granja Tres Arroyos ratificó 270 despidos.

La decisión llegó después del vencimiento de la conciliación obligatoria dispuesta por la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos.

Los trabajadores denunciaron atrasos salariales de hasta cuatro meses. También señalaron pagos fragmentados y falta de precisiones sobre las indemnizaciones.

El sindicato cuestionó además la aplicación del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo.

La empresa recurrió a esa norma para plantear indemnizaciones equivalentes al 50%. El STIA sostiene que las decisiones de gestión tuvieron un papel central en la crisis.

Por esa razón, reclama el pago completo de salarios e indemnizaciones.

De Grazia había elogiado el rumbo económico de Milei

La situación actual contrasta con las declaraciones realizadas por Joaquín de Grazia en octubre de 2024.

En una entrevista, el empresario elogió el rumbo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei. “Veo un futuro extraordinario”, afirmó entonces.

De Grazia consideraba que la reducción de la inflación permitiría recuperar el consumo y mejorar el bienestar. También pedía paciencia y un esfuerzo compartido durante el proceso de estabilización.

Sin embargo, pocas semanas después comenzó otra secuencia.

El 20 de noviembre de 2024, Granja Tres Arroyos solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis. La presentación contemplaba reducción de puestos de trabajo y una readecuación salarial.

Desde entonces se sucedieron suspensiones, atrasos salariales y ventas de activos. También hubo plantas paralizadas y nuevas reducciones de personal.

Una crisis con múltiples causas

La crisis de Granja Tres Arroyos no responde a un único factor.

La pérdida de mercados provocada por la influenza aviar perjudicó las exportaciones. Para el sector, esa situación representó una merma estimada en USD 160 millones.

También aparecen el endeudamiento y las adquisiciones realizadas durante la expansión del grupo. A ello se suman la falta de capital de trabajo y los costos internos.

La empresa incorporó durante su crecimiento estructuras que ya atravesaban problemas financieros. Entre ellas aparecen activos pertenecientes a Avex y Cresta Roja.

Esas operaciones aumentaron la capacidad productiva, pero también elevaron las necesidades de capital.

Al mismo tiempo, el mercado avícola argentino mantiene un elevado consumo interno. Este dato alimenta el cuestionamiento sindical sobre las causas de la crisis particular de Granja Tres Arroyos.

El impacto va mucho más allá de las plantas

La caída de Granja Tres Arroyos tiene consecuencias que superan a sus trabajadores directos.

La compañía ocupa un lugar central dentro de una extensa cadena productiva. Allí intervienen productores de maíz y soja, plantas de alimento balanceado y granjas integradas.

También dependen de ella servicios veterinarios, transportistas, frigoríficos, distribuidores y proveedores.

Por eso, la deuda comercial de USD 123 millones muestra una dimensión adicional del problema.

Capitán Sarmiento es uno de los casos más sensibles. Buena parte de su actividad económica se desarrolló históricamente alrededor de la planta.

La intendenta Fernanda Astorino reclamó la reactivación inmediata de la producción. También pidió que vuelvan a abrirse las instalaciones y que se asignen tareas a los trabajadores.

El municipio comenzó además a brindar asistencia alimentaria a las familias afectadas.

En Concepción del Uruguay ocurre algo semejante. La planta La China representaba una fuente de empleo industrial estable para cientos de familias.

Su funcionamiento también generaba actividad para transportistas, comercios y distintos prestadores de servicios.

Una negociación decisiva para miles de trabajadores

La conciliación obligatoria abre ahora un nuevo escenario. La decisión del Ministerio de Trabajo bonaerense obliga a retrotraer los despidos mientras continúa la negociación.

Sin embargo, el problema de fondo permanece abierto. La empresa enfrenta un pasivo superior a USD 350 millones, una fuerte reducción de la faena y dificultades para sostener sus plantas.

Los sindicatos, en tanto, reclaman que la crisis no recaiga sobre los trabajadores. También exigen preservar los establecimientos y garantizar la continuidad productiva.

La próxima audiencia será clave para determinar si existe una salida negociada.

En juego no están solamente los empleos directos de Granja Tres Arroyos. La crisis amenaza a una extensa red productiva y comercial que durante décadas creció alrededor de una de las mayores compañías avícolas de la Argentina.

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