En medio de la guerra, Trump utiliza el tema Malvinas para castigar al Reino Unido

Según un informe del Pentágono filtrado por la agencia británica Reuters, Estados Unidos podría revisar su histórico apoyo al Reino Unido, en su disputa con Argentina por las Islas Malvinas.

La medida podría ser parte de una serie de represalias tras la negativa del gobierno británico y otras naciones europeas a respaldar la guerra contra Irán.

En el correo electrónico filtrado, supuestamente enviado en el sistema interno del Pentágono, se detallan varias medidas que Washington podría tomar contra países de la OTAN que no se han alineado con EE.UU., concretamente España y el Reino Unido.

Respecto a España, según ese informe interno se evalúa la suspensión del país de la OTAN como represalia por la decisión del presidente socialista Pedro Sánchez de no permitir el uso de sus bases o espacio aéreo para ataques contra Irán.

En tanto, para Gran Bretaña, el correo filtrado habla de la revisión del apoyo diplomático estadounidense a las reclamaciones europeas sobre “posesiones imperiales”, entre ellas las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

En los hechos, Estados Unidos no reconoció nunca formal ni diplomáticamente la soberanía británica sobre las Islas, pero sí admite el control del Reino Unido sobre el territorio. 

Durante la guerra de 1982 el gobierno estadounidense respaldó a su histórico socio pese a los intentos de la dictadura militar para lograr el apoyo de Washington a la postura argentina.

Relación dañada

La relación entre el Reino Unido y Estados Unidos se encuentra en su momento más bajo después de que el laborista Keir Starmer haya recalcado en numerosas ocasiones que no piensa “dejarse arrastrar a la guerra” contra Irán. 

El premier británico restringió los permisos a la aviación estadounidense a utilizar sus bases en Inglaterra y el Índico meramente a “propósitos defensivos”.

Esa postura le valió al líder laborista numerosos ataques de Donald Trump, que lo acusa de no haber estado a la altura de lo que se espera de un aliado.

La prensa británica, en tanto, llegó a decir que la ocupación de las islas está “bajo amenaza” por la voluntad de Trump de “penalizar” al gobierno de Starmer.

“Amenaza en las islas”, tituló el diario The Sun. “Trump podría castigar a Gran Bretaña” en “un complot explosivo para vengarse de sus aliados por Irán”, agregó el periódico.

Gran Bretaña levantó la guardia

“El tema de las islas Malvinas y su soberanía británica, con el derecho de los isleños a la autodeterminación, no están en cuestión, y así lo hemos expresado de forma clara y consistente”, dijo el portavoz gubernamental del gobierno británico.

“Las islas Malvinas ya votaron anteriormente a favor de permanecer como territorio británico de ultramar, y siempre nos hemos posicionado junto a ese derecho de los isleños a su autodeterminación”, zanjó el portavoz.

Se refiere así al referéndum autoconvocado en las islas en 2013, en el que los votantes se posicionaron en un 98% a favor de la permanencia dentro del Reino Unido

Esa consulta no fue reconocida por Argentina (por entonces gobernada por Cristina Kirchner), que afirma que la población de las islas es invasora e implantada y por ello no se aplica el criterio de autodeterminación.

Otra funcionaria británica, la canciller Yvette Cooper, fue contundente: “Las Islas Malvinas son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido, pero la autodeterminación corresponde a los isleños”.

Cooper también mostró su postura cercana a la de un miembro del Parlamento y manifestó: “Como dijo Stephen Doughty, nuestro compromiso con las Malvinas es inquebrantable”.

Desde el lado argentino, el presidente Javier Milei se encuentra completamente subordinado a las decisiones de Trump y confía que podría conseguir de carambola un respaldo clave al histórico reclamo argentino sobre las islas.

Milei dijo que su gobierno está “haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina”. “La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro”, completó.

Estamos haciendo avances como nunca se han hecho, pero no depende solo de nosotros”, completó.

Un conflicto latente

Casualmente, el subsecretario de Estado para Seguridad Internacional y Control de Armamento, Thomas DiNanno, de visita en Buenos Aires, fue consultado sobre un tema específico de Malvinas y se excusó de responder “sobre las islas” porque “Estados Unidos es neutral en ese sentido”.

“Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no nos posicionamos respecto a la soberanía”, señala en su sitio web, que utiliza ambos términos, Malvinas y “Falklands” (como la llaman los británicos), para referirse a las islas.

Más allá de estas declaraciones y posicionamientos, la neutralidad de Estados Unidos en la cuestión Malvinas no se verifica en la historia del conflicto. 

Antes de la guerra de 1982, la dictadura encabezada por el general Leopoldo Fortunato Galtieri estaba convencida de que Washington permanecería neutral.

Sin embargo, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, fue claro y ante la inminencia de la guerra decidió dejar de lado la neutralidad.  

El apoyo político y la provisión de armamento de Washington a Londres resultó clave para la derrota de Argentina.   

Volviendo a la filtración atribuida al Pentágono, es claramente una amenaza dirigida al Reino Unido, en un contexto de total aislamiento de Estados Unidos en su guerra contra Irán junto a Israel. 

Ni siquiera Londres, histórico aliado de Washington en todos los conflictos, ni los otros países de la Unión Europea, acompañan a Trump en esta aventura bélica en Oriente Medio.

A Javier Milei nunca le importó Malvinas

En nuestro país, quizá en el peor momento de su gobierno, Milei encontró una causa que toca una fibra sensible del pueblo argentino. 

Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”, expresó el jefe de Estado en la red social X, replicando un texto compartido por el canciller Pablo Quirno.

El ministro sostuvo que la Argentina “rechaza la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos”.

Más allá de esos dichos, está claro que al presidente libertario nunca le importó Malvinas (ni hablar de los elogios a Margaret Thatcher). 

Por su lado, la vicepresidenta Victoria Villarruel se diferenció de Milei en el tema Malvinas con una frase poco diplomática: “Los kelpers son ingleses que viven en territorio argentino, no son parte de la discusión”.

En sus redes, agregó: “Si se sienten ingleses que vuelvan a los miles de kilómetros, donde está su país”.-

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