
Por Lucio Venditti
Israel y Hamas acordaron la primera fase del plan presentado por Estados Unidos, que supone un cese al fuego indefinido y la liberación tanto de rehenes israelíes como de prisioneros palestinos.
Las negociaciones en la ciudad de Sharm el-Sheikh (Egipto), se realizan con la mediación de Qatar, Turquía y Estados Unidos, y con base en un plan de paz de 20 puntos planteado por el presidente norteamericano Donald Trump.
El acuerdo llega luego de dos años en los que han muerto más de 67.000 personas a causa de los ataques israelíes. Alrededor de 1.200 personas murieron por los ataques de Hamás del 7 de octubre, en los que 251 más fueron tomadas como rehenes.
La ofensiva militar israelí ha destruido la mayor parte de la infraestructura de Gaza y provocado una catastrófica crisis humanitaria.
En palabras de la comisión investigadora de la ONU, Israel ha cometido genocidio.

Trump, eufórico
El magnate afirmó que confía en que los rehenes sean liberados “el lunes o martes” y celebró que su gobierno haya logrado “algo realmente increíble que nadie pensaba posible: la paz en Medio Oriente”.
“Terminamos la guerra”, celebró Trump, quien dijo que planea viajar a Medio Oriente el domingo para estar en Egipto y luego en Israel, para la liberación de los rehenes.
Trump confirmó que Hamas entregará a los 20 rehenes que se cree que siguen con vida en Gaza -entre ellos tres argentinos- y los cuerpos de 28 fallecidos, entre ellos el de un argentino.
A su vez, Israel comenzará la liberación de prisioneros y detenidos palestinos, incluyendo 250 condenados a cadena perpetua, que serán liberados bajo el acuerdo de ser expulsados a Gaza o al extranjero y no regresar a Israel; y 1700 residentes de Gaza y 22 menores, todos ellos no involucrados en los ataques del 7 de octubre, pero detenidos posteriormente.
Trump también afirmó que Gaza será reconstruida, ya que “hay una enorme riqueza en esa parte del mundo”, y prometió que “grandes países darán un paso al frente, aportando dinero y ocupándose de las cosas”

Voto dividido
El acuerdo entre Israel y Hamas tuvo otro impulso clave este jueves, luego de que el gabinete del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le diera su aprobación pese a las resistencias de la ultraderecha.
El enviado especial de Estados Unidos para Medio Oriente, Steve Witkoff, y el asesor y yerno del presidente norteamericano, Jared Kushner, participaron de la reunión del gabinete completo de Israel.
Los enviados expusieron los méritos del acuerdo impulsado por Washington, y están en preparativos para un viaje relámpago de Trump, que daría un discurso ante el Parlamento israelí (Knesset).
En caso de concretar su discurso, Trump se convertiría en el cuarto presidente estadounidense en dirigirse a la Knesset, después de Jimmy Carter (1979), Bill Clinton (1994) y George W. Bush (2008).
A todo esto, Itamar Ben-Gvir, el ministro de Seguridad Nacional de Israel de ultraderecha, votó en contra de la primera fase del acuerdo y advirtió que “derrocará al gobierno” de Netanyahu si “Hamas no es desmantelado”.
Su partido Poder Judío, dijo, no puede votar “a favor de un acuerdo que libera a esos terroristas asesinos”, haciendo referencia a los prisioneros palestinos.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, otro líder de ultraderecha del Partido Sionista Religioso, que forma parte del gabinete israelí, también se opuso al acuerdo.
En palabras de la comisión investigadora de la ONU, Israel ha cometido genocidio.

Hamas y la Autoridad Palestina
El líder de Hamas en la negociación con Israel dijo que “hemos recibido garantías de los mediadores de que la guerra ha terminado” en Gaza.
Khalil Al-Hayya nombró entre esos países a Estados Unidos, Qatar, Egipto y Turquía.
“Hoy declaramos el fin de la guerra y el inicio de un alto el fuego permanente”, señaló el jefe del grupo islamista en el exilio.
Al-Hayya agregó que la organización seguirá «trabajando con las fuerzas nacionales e islámicas para completar los pasos restantes: su autodeterminación y el cumplimiento de sus derechos hasta el establecimiento de su estado independiente con Jerusalén como su capital».
A todo esto, el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, declaró que desea “la paz, la seguridad y la estabilidad” entre palestinos e israelíes.
“Lo que ocurrió hoy es un momento histórico”, dijo Abbas desde Ramallah, sede de la Autoridad palestina, en referencia al acuerdo entre Israel y Hamas.
“Tenemos esperanza de poner fin al baño de sangre que afecta nuestro país, ya sea en la Franja de Gaza, en Cisjordania o en Jerusalén Este”, agregó el mandatario.
Por su parte, Rafael Araya Masry, integrante del Comité Central de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) y miembro del Consejo Nacional Palestino, opinó que “no hay Plan B”.
Señaló que el plan de paz propuesto por Estados Unidos que se discute en Egipto “es el único posible en este momento, es el único que hoy permite una salida para terminar con el sufrimiento del pueblo palestino”.
En declaraciones a FM Arraigo 102.7, Araya Masry afirmó no obstante que “debe existir por parte de Israel las garantías de su cumplimiento, ya que el Estado de Israel incumplió los acuerdos en dos oportunidades”.

Incertidumbre
Pese al primer acuerdo, la confianza entre Israel y Hamas es prácticamente inexistente. Y hay motivos para que esto sea así.
El mes pasado, Israel intentó asesinar al equipo negociador de Hamas con un ataque aéreo en Doha, lo que enfureció no solo a los palestinos, sino también a Trump y a Qatar, un mediador clave.
En enero ya se acordó un alto el fuego, pero Israel lo quebró en marzo y reanudó la guerra con devastadores ataques aéreos.
El alcance de la retirada militar de Israel es uno de los puntos de controversia. Es una de las principales demandas de Hamas, que pide en concreto la retirada total de las fuerzas israelíes de Gaza.
Otro punto que va a causar tensiones es quién gobernará en un futuro en Gaza, tras la reconstrucción. Según el plan, se establece que Hamas no tendrá ningún papel en el futuro en Gaza.
Habla de un gobierno interino liderado por el ex primer ministro británico, Tony Blair.
Vale decir, que Israel detenga el genocidio palestino en Gaza y que Hamas libere a los rehenes israelíes, es un buen punto de partida.
Pero que el árbol no tape el bosque: no se está más cerca de terminar con la ocupación israelí (no solo en Gaza, sino también en Cisjordania y en Jerusalén).
Y Netanyahu ya reiteró su oposición a la creación de un Estado Palestino, el punto central de un conflicto que lleva décadas. Para ser claros: sin Estado Palestino no habrá paz en Oriente Medio.

Más artículos relacionados
Disputa imperialista en África: claves para entender por qué se multiplican los golpes de Estado
Fracasó la reunión del Consejo del Salario y Milei sigue con el ajuste
Un militar en el gabinete de La Libertad Avanza