
Por Rubén Cassano
La renuncia de José Luis Espert a su candidatura a diputado nacional jaqueado por sus vínculos con el narcotráfico profundizó la crisis que afecta al gobierno nacional.
Tarde o temprano el escarmiento se hace sentir. El clamor popular contra el gobierno corrupto y entreguista de Javier Milei crece día a día. En las calles, en las fábricas, en las universidades, en las barriadas ya no se banca un gobierno que hace de la crueldad su práctica cotidiana.
Solo un Presidente que vive en una realidad paralela y que prepara lanzar un nuevo libro con su banda musical, podía creer que José Luis Espert estaba en condiciones de mantener su candidatura a diputado nacional a pesar de sus gravísimas vinculaciones con el narcotráfico.
La realidad le dio un nuevo cachetazo. José Luis Espert, acorralado por las denuncias, se bajó de la candidatura y sumó una nueva derrota a un gobierno que viene de recibir una paliza electoral en la provincia de Buenos Aires y sufrió durísimos rechazos en el Congreso de la Nación.
En el oficialismo se abre un debate sobre quién reemplazará a Espert en su puesto en La Armada Brancaleone, que lidera Javier Milei. Sea quien sea será lo mismo.
Lo único que tiene para proponer Milei es más ajuste, más represión, más deuda y más entrega de la soberanía. El viaje del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo a Estados Unidos para arrodillarse ante el FMI y el reciente posteo en X del “virrey” Peter Lamelas anunciando multimillonarias inversiones en Argentina, así lo demuestran.
José Luis Espert basó su paso por la política en un discurso violento, propio de un matón. Acuñó una frase denigrante. “Cárcel o bala”. Finalmente, demostró lo que siempre fue: un cobarde. Ahora se abren horas febriles en cuanto a los pasos a dar, por ejemplo, con las boletas electorales del oficialismo. Hacerlas de nuevo tendría un costo de 15.000 millones de pesos.
Plata no hay, dice Milei todos los días. Sin embargo, la hubo para financiar una mega estafa de los pooles sojeros y seguramente van a intentar que también la haya para frenar el desastre que se les viene encima.
Milei en su laberinto
“Yo no lo eché a Espert no lo hubiera echado porque sé que está siendo víctima de una operación electoral. Dio un paso al costado porque su candidatura estaba contaminando el debate sobre qué Argentina queremos.
Ahora vengan kukas, presenten propuestas porque nosotros ya bajamos la inflación y la pobreza”, vociferó Milei en el programa “La Cornisa” de Luis Majul por LN+.
Además, afirmó que Diego Santilli ocupará el lugar de Espert, algo que debe confirmar la justicia electoral y aseguró además que él no toma “decisiones utilitaristas” sino para “hacer lo correcto”. “¿Qué problema hay con que Santilli venga del PRO? Tenemos una noble alianza”, dijo Milei sin sonrojarse luego de haber vilipendiado públicamente al partido que creó Mauricio Macri, con quien se reunió en las últimas horas.
“Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, diría Groucho Marx. Sobran las palabras.
Milei dijo que esas acusaciones son aberrantes, pero admitió que “la realidad es que Espert hizo un contrato cuando estaba en el sector privado. No estaba en política”.

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