
Ante la falta de acuerdo con las patronales y el vencimiento de la conciliación obligatoria que será este miércoles, la UOM se prepara para iniciar un plan de lucha escalonado que podría incluir hasta seis días de paro.
El conflicto salarial expone la creciente tensión entre el sindicalismo versus el modelo de ajuste del gobierno de Javier Gerardo Milei, y el estancamiento de las paritarias por la intransigencia de grandes empresas como Ternium, Tenaris y Acindar.

Los trabajadores apuran una definición
La normativa que habilita a la Secretaría de Trabajo a inhibir a las organizaciones sindicales a que tomen medidas puede ser dictada solo una vez para el mismo conflicto y con derecho a una prórroga.
Este recurso vence este miércoles 4 de junio con prórroga incluida y, durante el período de vigencia, las patronales y el gremio no lograron alcanzar acuerdo alguno.
El reclamo de los metalúrgicos implica una recuperación de lo perdido hacia atrás en tanto, el último acuerdo alcanzado en noviembre de 2024, incluyó incrementos para los primeros meses de 2025 dentro del marco de la pauta salarial oficial del 1%.
En la última audiencia la representación gremial dejó en claro, y por escrito, que “la parte sindical ratifica en todos sus términos los reclamos formulados y recuerda al sector empresario que la UOM cuenta con un mandato expreso para adoptar medidas de acción directa”.

El paro nacional en el horizonte
El esquema votado prevé un paro de 24 horas en forma inmediata, seguido por uno de 48 horas la semana siguiente y otro de 72 horas en la siguiente, si no hay avances significativos en las negociaciones.
De concretarse, este plan de lucha pondría en alerta el panorama del movimiento obrero, especialmente dentro de la CGT.
Para el gobierno nacional, una medida de fuerza de la UOM podría significar el inicio de un conato de paros y movilizaciones en todo el país.
Los gremios de la Alimentación, UTA, Sanidad, Estatales Nacionales, trabajadores de la salud del Graham, y las movilizaciones de trabajadores en Tierra del Fuego y Catamarca, podrían convertirse en una nueva ola de conflictos laborales a nivel nacional.

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