La pobreza bajó en las estadísticas, no en la calle: ¿qué cambió?

El gobierno celebra la reducción de la pobreza al 31,6% en el primer semestre de 2025, casi 10 puntos menos que un año atrás. En esta nota analizamos si la mejora estadística refleja una economía que recupera o simplemente una nueva forma de contar.

El gobierno celebra la reducción de la pobreza al 31,6% en el primer semestre de 2025, casi 10 puntos menos que un año atrás. Pero la baja coincidió con dos cambios metodológicos del INDEC: uno que modificó la forma de medir los ingresos y otro que actualizó la canasta básica. Mientras tanto, los salarios reales cayeron, el consumo retrocedió y el empleo apenas creció. La pregunta es si la mejora estadística refleja una economía que recupera o simplemente una nueva forma de contar.

El giro estadístico que “mejoró” la pobreza

La reciente baja de la pobreza coincidió con un cambio metodológico en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Desde el cuarto trimestre de 2023, el INDEC incorporó un módulo que capta los ingresos informales, segundas ocupaciones y transferencias públicas. Las nuevas preguntas incluyen: “¿Realizó trabajos eventuales?”, “¿Percibe transferencias monetarias públicas?”, y “¿Tiene una segunda ocupación?”.

Esta ampliación permitió registrar ingresos que antes quedaban fuera de la encuesta, elevando el ingreso per cápita familiar y contribuyendo a la baja estadística de la pobreza. Sin embargo, los indicadores que suelen acompañar una reducción real de la pobreza no mejoraron. Según datos oficiales:

  • Salario registrado privado: caída real del 11,2% interanual entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 (SIPA – Índice de Salarios, INDEC). En marzo de 2025 seguía 7,6% por debajo del nivel real de 2023.
  • Empleo registrado: expansión marginal del 0,4% interanual en el primer semestre de 2025 (SIPA – Ministerio de Trabajo), insuficiente para explicar mejoras sociales.
  • Consumo y actividad: las ventas en supermercados cayeron 6,8% interanual en el segundo trimestre de 2024 y la industria retrocedió 6,3% interanual a junio de 2024 (INDEC).

Cuando la metodología explica más que la economía

La última medición del INDEC marcó 31,6% de pobreza en el primer semestre de 2025 (EPH – INDEC). Pero la propia transición metodológica del organismo muestra que parte de esa baja proviene de la nueva forma de captar ingresos informales, secundarios y transferencias estatales, no de una mejora en el poder adquisitivo.

Según la documentación del “Módulo de Ingresos Ampliado – EPH 2023”, el cambio aumentó el ingreso per cápita familiar registrado respecto del esquema anterior. Reconstrucciones realizadas con bases públicas del INDEC (EPH – total urbano) indican que, bajo la metodología previa, la pobreza del primer semestre de 2025 habría quedado entre 38% y 42%.

La diferencia no surge de mejoras en salarios, consumo o empleo —que continuaron débiles en el mismo período— sino del cambio estadístico. En otras palabras: una parte relevante de la baja corresponde al modo en que se mide, no al poder adquisitivo efectivo de los hogares.

El efecto IPC: midiendo la pobreza con una canasta desactualizada

A la distorsión metodológica del ingreso se suma otra capa estadística: la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y de la canasta que define la línea de pobreza. Tras la desregulación tarifaria y los cambios en el consumo, el IPC vigente quedó desalineado respecto del patrón actual de gastos: subpondera rubros esenciales y sobrerrepresenta otros que hoy pesan menos.

El INDEC inició en 2024 un proceso de revisión del IPC y de la canasta básica total para ajustar las ponderaciones según los nuevos hábitos de consumo. Los documentos preliminares del organismo —publicados en el marco del relanzamiento del “IPC con canasta 2025″— señalan que, con la nueva estructura, la línea de pobreza resultaría más exigente que la vigente.

Los ejercicios oficiales de recalibración muestran que, aplicando la canasta actualizada, la pobreza del primer semestre de 2025 pasaría de 31,6% a un rango de 36% a 38%. Si además se corrige el ingreso bajo el esquema previo de captación (sin el Módulo Ampliado), la tasa se ubicaría entre 42% y 46%.

Así, la “foto real” de la pobreza depende tanto del modo en que se computan los ingresos como del precio de la canasta. En ambos frentes, la actualización estadística explica más que la dinámica económica, que en el mismo período mostró salarios reales deprimidos, consumo en retroceso y escasa creación de empleo.

Publicado por riobravo.com.ar

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