La hegemonía del patrón monetario dólar: el trasfondo económico de la agresividad geopolítica de Estados Unidos

La disputa por el patrón monetario mundial

Ríos comienza su análisis partiendo de un informe reciente del economista Diego Giacomini que vuelve a poner sobre la mesa un tema que suele quedar fuera del debate público, pero que resulta central para comprender la dinámica de los conflictos globales: la hegemonía del dólar como patrón monetario internacional.

Más allá de las disputas militares o diplomáticas, el trasfondo de la tensión geopolítica actual se encuentra en la disputa por el control del sistema financiero mundial. Estados Unidos ha sostenido durante décadas su poder global gracias a un elemento clave: el dólar como moneda de intercambio del comercio internacional y como principal reserva de valor.

Este esquema permitió a Washington financiar déficits fiscales elevados, sostener su endeudamiento y mantener su influencia global sin enfrentar crisis estructurales inmediatas.

Para Ríos, este equilibrio comienza a mostrar señales de desgaste, poniendo en jaque una pata fundamental de la hegemonía yanqui. Observando que un cambio sustancial en ese sentido llevaría a los yanquis a una Tercera Guerra Mundial.

El avance del yuan y el regreso del oro

Uno de los principales desafíos al dominio del dólar proviene del creciente protagonismo del yuan chino en el comercio internacional y del fortalecimiento del oro como reserva estratégica.

Desde hace más de una década, China impulsa una política sistemática de acumulación de oro y de expansión de su moneda en los intercambios comerciales, especialmente en Asia, África y América Latina. Cada vez más acuerdos bilaterales se realizan en monedas locales o en yuanes, reduciendo la dependencia del dólar.

El oro, por su parte, vuelve a ocupar un lugar central como reserva de valor, en un contexto donde la expansión monetaria estadounidense genera dudas sobre la estabilidad futura de su divisa.

Este proceso no implica una caída inmediata del dólar, pero sí marca una tendencia de largo plazo que preocupa a los centros financieros internacionales.

La reducción de la compra de bonos del Tesoro

Un segundo factor que pone presión sobre la economía estadounidense es la política de desprenderse de bonos del Tesoro por parte de países clave como China, Japón y algunos miembros de la Unión Europea.

Estados Unidos necesita financiamiento permanente para sostener su elevado déficit fiscal y su desequilibrio en la cuenta corriente. Si los principales actores globales reducen su exposición a la deuda norteamericana, el sistema financiero se vuelve más vulnerable.

La pérdida de demanda de bonos implica mayores costos de financiamiento, aumento de tasas de interés y riesgos inflacionarios internos, lo que puede afectar el consumo y la estabilidad económica.

En este escenario, una de las bases estructurales del poder económico estadounidense comienza a debilitarse.

Emisión monetaria, inflación y pérdida de poder de compra

Para el economista, durante décadas, la emisión de dólares fue absorbida por el sistema financiero internacional gracias a tres pilares:

  • su rol como moneda de reserva mundial
  • su uso en el comercio global
  • la demanda de bonos del Tesoro.

Si estos factores se erosionan, el exceso de dólares puede trasladarse a la economía real, generando pérdida de poder adquisitivo y tensiones inflacionarias.

El debate no se limita a la teoría monetaria tradicional, sino que se vincula con la capacidad real del dólar para representar valor dentro del sistema económico global.

En ese contexto, el aumento del precio de la energía, los aranceles a las importaciones y la expansión monetaria pueden impactar directamente sobre los sectores populares estadounidenses, generando tensiones sociales y políticas internas.

Trump, la agresividad geopolítica y la crisis de hegemonía

La política exterior más agresiva de Estados Unidos, expresada en el discurso y en la estrategia de Donald Trump, puede interpretarse dentro de este marco de disputa por la hegemonía global.

Históricamente, las potencias que enfrentan procesos de pérdida relativa de poder tienden a endurecer su política internacional para sostener su posición estratégica.

En este contexto, el aumento de tensiones militares, las amenazas comerciales y la presión sobre países considerados adversarios forman parte de una estrategia de defensa de la hegemonía económica.

Sin embargo, la realidad internacional muestra que el poder militar no garantiza control absoluto, y que el mundo actual presenta múltiples actores con capacidad de resistencia.

Un nuevo escenario mundial en construcción

La disputa por el patrón monetario internacional, el avance de nuevas potencias económicas y la reconfiguración del sistema financiero global marcan el inicio de una etapa de transición en el orden mundial.

El dólar sigue siendo la principal moneda del sistema, pero los cambios en el comercio, en las reservas internacionales y en la estructura de la deuda global indican que la hegemonía estadounidense enfrenta desafíos crecientes.

En este marco, la tensión geopolítica y la conflictividad internacional no pueden analizarse únicamente desde la lógica militar o diplomática, sino también desde la disputa económica y monetaria que atraviesa al sistema global”, señala Ríos.

El futuro del orden mundial dependerá, en gran medida, de cómo evolucione esta disputa por la hegemonía financiera y de la capacidad de las potencias emergentes para construir alternativas al dominio del dólar.

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