John Snow y el cólera en Londres de 1854

Por Horacio Micucci (*)

A modo de prólogo

Cuando se habla de sistemas de información en salud, vigilancia epidemiológica o análisis territorial de la enfermedad (georreferenciación), suele pensarse en desarrollos tecnológicos recientes. Sin embargo, muchos de los principios que hoy consideramos centrales fueron formulados hace más de un siglo y medio. El trabajo de John Snow (médico anestesiólogo) durante las epidemias de cólera en el Londres del siglo XIX constituye un antecedente clave para comprender cómo la información sanitaria, el territorio y la decisión política pueden articularse para proteger la salud pública.

En aquellas épocas predominaba la teoría miasmática, que atribuía las epidemias, como el cólera, la peste y la malaria, a los miasmas, aire corrupto o pestilente que se suponía, emanaban de cuerpos en putrefacción y que propalaban las infecciones. Dicho concepto fue el dominante para comprender la causa de las enfermedades infecciosas desde la antigüedad hasta los albores de la teoría microbiana. Frente a esa concepción, Snow sostuvo una hipótesis rupturista: el cólera se transmitía por el consumo de agua contaminada. Sin conocerse aún la existencia de microorganismos, razonó, a partir del análisis sistemático de datos, la observación del territorio y la comparación entre poblaciones expuestas a distintas condiciones de vida.

Información sanitaria y análisis territorial

Durante el brote de cólera de 1854 en el barrio de Soho, Snow recopiló información que hoy identificaríamos como componentes básicos de un sistema de información en salud: registros de mortalidad, direcciones domiciliarias, características de las fuentes de agua y distribución poblacional. Al vincular cada defunción con la bomba de agua utilizada, logró demostrar una concentración anómala de muertes alrededor de la bomba de Broad Street.

El estudio no fue meramente descriptivo. Al representar los datos en el espacio, y no en tablas de datos, Snow transformó información dispersa en evidencia clara, comprensible y orientada a la acción. La cartografía sanitaria permitió visualizar lo que las estadísticas aisladas y expresadas en planillas (como hoy veríamos en Excel) no mostraban: una relación directa entre infraestructura urbana, acceso al agua y muerte evitable. Un antecedente de la moderna tríada epidemiológica: en qué persona, en qué momento y en qué lugar se produce la enfermedad. Persona, Momento, Lugar.

Cartografía, decisión y salud pública

El célebre mapa de Snow constituye uno de los primeros ejemplos de cartografía sanitaria (georreferenciación). Su importancia radica en la lógica que inaugura: la integración entre información sanitaria y territorio como base para la toma de decisiones. Hoy, cuándo pensamos en Momento, lo ampliamos al tiempo histórico y sus condiciones y evolución. Y cuándo nos referimos a Lugar ampliamos el dato geográfico al “lugar social” de las personas afectadas.

La retirada de la manija de la bomba de Broad Street (donde se ubicaban el mayor número de casos) sintetiza una enseñanza que sigue siendo central para la salud pública: producir información confiable, analizarla en tiempo y espacio y traducirla en medidas oportunas y concretas. Sin esa secuencia, los datos pierden sentido y la epidemiología se vuelve un ejercicio estéril. El dato frío se separa del sufrimiento de personas reales. No hay compromiso ni empatía social.

Enfermedad, condiciones de vida y desigualdad

Aunque Snow no utilizó el lenguaje de la medicina social, su enfoque se inscribe claramente en esa tradición. El cólera no afectaba al azar: se concentraba en los barrios populares, con hacinamiento, infraestructura deficiente y acceso desigual al agua segura. La epidemia expresaba, en realidad, las condiciones materiales de vida de la población trabajadora londinense.

Este punto de vista, que luego sería desarrollado por Rudolf Virchow y retomado por la Medicina Social Latinoamericana, entiende a la enfermedad como un fenómeno en el que la causa social debe considerarse. Las epidemias no son sólo eventos biológicos, sino que, también, se vinculan a decisiones políticas, proyectos de país y prioridades en políticas públicas.

Una lección vigente para la Argentina

En la Argentina actual, el legado de John Snow conserva plena vigencia: según cifras oficiales cerca de 7 millones de personas carecen de agua potable y casi 20 millones no tienen acceso a cloacas, con el 80% de los residuos, sin tratamiento, vertidos a ríos.

¿Qué pensaría John Snow de esto? Las desigualdades territoriales en acceso a agua potable, alimentación, saneamiento, vivienda y servicios de salud siguen estructurando perfiles diferenciales de enfermedad y muerte. El conurbano bonaerense, el norte del país y amplias zonas periurbanas muestran con claridad cómo el territorio sigue siendo un componente central de la salud.

En un relevamiento realizado por estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata y agentes de salud en barrios de la localidad de Melchor Romero, Abasto y El Peligro, en los alrededores de La Plata, se encuentra que el 74,2% de los niños y adolescentes sufre malnutrición infantil y el 32,9% inseguridad alimentaria moderada o grave. En un informe del Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR), en base al censo de 2022, surge un dato brutal: en la población general la edad promedio de mortalidad es de 71 años mientras que en los barrios populares esa edad llega a apenas a los 60 años, 11 años menos. En síntesis: “dime donde vives y te diré cuanto vivirás”. Esto demuestra la necesidad del desarrollo de Observatorios de Salud multidisciplinarios como los de la Fundación Bioquímica Argentina y la Universidad de Buenos Aires, entre otros.

La persistencia de enfermedades transmitidas por agua y alimentos, junto con brotes recurrentes asociados a condiciones ambientales, pone de relieve la necesidad de contar con sistemas de información en salud integrados, públicos y territorializados. Sin información de calidad, fruto de políticas públicas sostenidas y de organizaciones directas de la comunidad y a su servicio, no hay planificación sanitaria posible.

John Snow (1813-1858) médico inglés precursor de la epidemiología

A modo de epílogo: Políticas públicas, soberanía y trabajo profesional

Retomar el legado de John Snow implica asumir que la información en salud no es un insumo neutro ni meramente técnico. Es una herramienta estratégica que expresa una concepción de políticas de salud y de sociedad. Los sistemas de información fragmentados, dependientes de proveedores externos o subordinados a lógicas de mercado limitan la capacidad del país para conocer su realidad sanitaria y actuar sobre ella.

Desde una perspectiva de soberanía sanitaria, resulta imprescindible fortalecer sistemas públicos de información, integrados a políticas nacionales de salud y orientados a reducir desigualdades. En ese marco, el trabajo multidisciplinario de los y las profesionales de la salud ocupa un lugar central: producen datos, garantizan calidad analítica y sostienen, cotidianamente, la base material del conocimiento sanitario.

La experiencia de Snow nos recuerda que la salud colectiva se defiende con información, territorio y decisión política. Pero también con profesionales comprometidos, asumiendo la responsabilidad indelegable de cuidar la salud de la población.

Referencias bibliográficas

  • Mi Argentina. Ejes del Plan Nacional de Agua [Internet]. Buenos Aires: Gobierno de la República Argentina; 2025 [citado 23 ene 2026]. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/interior/plandelagua/ejes
  • Relevamiento sanitario en la periferia platense: números que van de mal en peor [Internet]. 90líneas; 2025 [citado 23 ene 2026]. Disponible en: https://90lineas.com/2025/12/15/relevamiento-sanitario-en-la-periferia-platense-numeros-que-van-de-mal-en-peor/
  • Organización Panamericana de la Salud. El desafío de la epidemiología: problemas y lecturas seleccionadas. Washington (DC): OPS; 1989. (Publicación científica Nº 505).
  • Snow J. On the mode of communication of cholera. 2nd ed. London: John Churchill; 1855.
  • Johnson S. The ghost map: the story of London’s most terrifying epidemic. New York: Riverhead Books; 2006.
  • Susser M, Susser E. Choosing a future for epidemiology: I. Eras and paradigms. Am J Public Health. 1996;86(5):668673.
  • Krieger N. Epidemiology and the people’s health: theory and context. New York: Oxford University Press; 2011.

Publicado en fabainforma.org.ar

* Director Coordinador del diseño y desarrollo de bases de datos sanitarios y ambientales de OBIOS. (Observatorio Bioquímico de la Salud – FBA) / Director del Observatorio Bioquímico Argentino.
INFIBIOCUBA – Doctor (Área Farmacia y Bioquímica – Epidemiología) UBA. / Magister en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud UNLa.

Autor

  • Horacio Micucci

    Doctor de la Universidad de Buenos Aires-Área Farmacia y Bioquímica-UBA // Magíster en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud–UNLA// Licenciado en Ciencias Bioquímicas (orientación bioquímica clínica)–UNLP// Farmacéutico y Licenciado en Ciencias Farmacéuticas-UNLP// Químico (ciclo básico del Doctorado en Ciencias Bioquímicas)–UNLP.

    Experticia en Bioseguridad, Gestión de materiales biológicos infecciosos, transporte de material biológico y especímenes de diagnóstico. Bioseguridad y Biocustodia de sustancias infecciosas.

    Gestión de Residuos de Establecimientos de Salud. Bioseguridad extendida a protección ambiental, interregional y de fronteras. Bioseguridad y Defensa Nacional.
    Experiencia en Políticas de Salud y Sistemas de Información de Salud del sector privado.

    Incumbencia profesional en Bioquímica Clínica, Farmacia, Política de Medicamentos y Tecnología Médica.
    Experticia en Política de Defensa Nacional, protección del Patrimonio Nacional y estrategias de seguridad hicrocarburífera.

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