“El golpe militar creó las condiciones para que haya 30.000 desaparecidos”

El próximo 24 de marzo se cumplirán 50 años del golpe cívico militar que derrocó a la presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón.

El país no fue el mismo desde aquella fatídica madrugada. Un protagonista único de ese final fue Julio González quien en aquel gobierno era Secretario Legal y Técnico de la Presidencia y, al mismo tiempo, secretario privado de la Presidenta de la Nación.

Fue el único funcionario de confianza que estuvo con ella en el viaje del helicóptero.

González también fue director de Asuntos Jurídicos de la presidencia de la Nación y luego asumió como Secretario Legal y Técnico por disposición del propio Juan Domingo Perón.

Julio González fue detenido durante el golpe militar y liberado el 18 de abril de 1983, siendo el último preso político en recobrar la libertad antes del retorno de la democracia.

Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires desde 1965 hasta su encarcelamiento y es profesor de Estructura Económica Argentina en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora desde 1989.

El historiador Felipe Pigna entrevistó hace unos años a Julio González para su programa Archivo Pigna que puede verse en la plataforma YouTube… En esta entrevista exclusiva, Julio González revela los entretelones de lo que fue el gobierno de Isabel Perón y como terminó en aquel trágico golpe militar de 1976.

En esta entrevista, González narra puntos fundamentales del gobierno de Isabel Perón y los entretelones del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Da nombres, fechas, sucesos y situaciones que desembocaron en el derrocamiento del gobierno constitucional.

“Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”

Julio González explica el rol de Ítalo Luder, presidente provisional del Senado y desliza, con cierta ironía, que “nunca fue Presidente de la Nación”.

González señala que “Perón dijo rotundamente dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Yo no le voy a hacer la guerrilla sa la guerrilla”.

En ese marco, González recordó que “en consecuencia, Perón me encomendó a mí la redacción de la ley aprobada por unanimidad por el Congreso 20840. Llamada antiterrorista.

La ley antisubversiva que reprimía dos tipos de subversión. Capítulo primero, la subversión bélica, es el empleo de bombas o matar personas con las debidas garantías, competencia: jueces federales. Acusación escrita, prueba, defensa, sentencia, recursos. Y (Capítulo segundo) la subversión económica, que penaba el vaciamiento de bancos, el vaciamiento de empresas y la destrucción de la producción”.

González precisó que “en el año 2002, el ministro Lavagna (Roberto) y el presidente Duhalde (Eduardo), por exigencia del Fondo Monetario Internacional, derogan la ley de represión de la subversión económica, que era el único instrumento que todos los miles de personas damnificadas por la pérdida de sus ahorros por el despojo de sus ahorros en dólares tenían para accionar contra los bancos y contra las casas matrices ubicadas del exterior”.

Al respecto, González explica que “el señor Luder, obsecuente de las Fuerzas Armadas, y su ministro Botero, gerente de relaciones públicas del Banco de Italia, que de Defensa no conocía absolutamente nada vienen a una reunión de gabinete. Junto con todos los gobernadores provinciales y los tres comandantes.

El doctor Luder, encargado del Poder Ejecutivo -porque jamás tuvo el título jurídico de presidente- procede a firmar los tres decretos:

-Primer decreto: encomendarle a las Fuerzas Armadas, aniquilar la subversión en todo el país. Manifiestamente improcedente respecto a la ley 20840 que establecía perfectamente identificados el juicio y la represión jurídica a la subversión”.

González precisó que “aniquilamiento es un término militar. En materia jurídica se utiliza el término sancionar, operar.

Fue un término redactado por el léxico, de un integrante de las Fuerzas Armadas, pero nunca se supo quién fue porque el ministro Botero lo trajo sin decir quién lo había elaborado. No pasó por secretaría técnica para dictar ese decreto. Fue directo. Fue directamente reunido el Presidente con los ministros.

-Segundo decreto: González señala que todas las policías provinciales quedaban bajo el control del ejército.

Tercer decreto: todos los servicios penitenciarios provinciales quedan bajo conducción del ejército.

De esta manera, se creaba la infraestructura operativa para las desapariciones de la época de la dictadura”.

El planteo golpista

El 24 de diciembre de 1975 el general Jorge Rafael Videla en Tucumán da un ultimátum al gobierno constitucional. Sobre ese hecho, Julio González precisó que “hubo otro pronunciamiento similar el 4 de enero del 76 y lo sé porque la Presidente me lo contó”.

Señaló que “eran una lista de medidas de gobierno completamente genéricas que más que palabras eran letras que no decían nada. Con esta estimación final: si no se puede realizar lo predicho, deberán procurarse los medios para cambiar la conducción del gobierno. El planteo golpista”.

González puntualiza que “lo más interesante del planteo golpista que está en mi libro y es un punto que en la requisitoria militar no decía absolutamente nada. Se ponía el foco en un dictamen que hace suyo el Procurador del Tesoro, por el cual una compañía internacional suiza, de la cual son apoderados Juan Alemán y Roberto Alemán, tiene que pasar al Estado sin cargo. No lo vamos a permitir. Usted salió airosa del cheque con el sobreseimiento.

Ahora quiere mantener el contrato concesión de 1912 de la Compañía Ítalo de Electricidad. No vamos a permitir ni una cosa ni la otra. Que usted siga siendo Presidente y que usted a una compañía extranjera que ha estafado al Estado le haga cumplir con su contrato concesión”.

“La consecuencia fue el cambio de gabinete. Se renuevan las apuestas. ¿Quieren que el gobierno esté a cargo de otras personas que tengan criterios liberales, democráticos y beneficiosos para el país? Perfecto.

Se designa un gabinete que fue único en la historia argentina porque ni en gobiernos constitucionales ni en gobiernos de facto nunca jamás cinco oficiales de las Fuerzas Armadas con títulos universitarios anexos ocuparon la conducción de la mitad del Ministerio de Economía”, enfatizó González.

Al respecto, graficó que “el doctor Mondeli, ministro de Economía, que había sido de FORJA, integra su gabinete económico con las siguientes personalidades. Coronel, abogado y doctor en ciencias económicas, Juan Carlos Lorenz, secretario de Hacienda. Sus primeras declaraciones fueron: La historia financiera Argentina, como decía José Terry, ha sido la historia de los grandes escándalos provocados por los empréstitos concertados únicamente para el despilfarro. Conmigo será coherente la política del general Perón de no concertar empréstitos, como no se hicieron en 1946-55 y no se concertaron en 1973-76 donde la deuda externa del día que asumió la fórmula Cámpora-Solano Lima era 5189 millones de dólares y la deuda externa el 24 de marzo de 1976 era la misma cifra con los intereses pagos. Hay una coherencia nunca ponderada.

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