La operación que redefine el mapa energético nacional
La mayor operación reciente del sector energético argentino ya tiene protagonistas definidos. El gigante suizo Mercuria y el empresario mendocino José Luis Manzano acordaron la compra de los principales activos de Shell Argentina, una transacción valuada en aproximadamente US$ 1.420 millones que modifica el tablero de los combustibles, fortalece la presencia de capitales privados en el sector y abre una nueva etapa en el negocio de la movilidad eléctrica.
La adquisición fue confirmada oficialmente por Raízen, controlada por Shell y la brasileña Cosan, y contempla la transferencia de una extensa red de activos estratégicos que posicionará a Mercuria entre los principales jugadores del mercado energético argentino.
Qué activos de Shell Argentina fueron adquiridos
La operación incluye:
- 894 estaciones de servicio Shell distribuidas en todo el país.
- La refinería de Dock Sud.
- Una planta de producción de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires.
- Instalaciones de abastecimiento aeronáutico en Aeroparque y Ezeiza.
- Terminales de almacenamiento y despacho de combustibles en Santa Fe y Arroyo Seco.
Con esta incorporación, Mercuria pasará a controlar cerca del 20% del mercado argentino de comercialización de combustibles líquidos, además de una porción significativa de la capacidad de refinación vinculada a las naftas y el gasoil que abastecen a su futura red de estaciones.
La propuesta superó las ofertas presentadas por Trafigura, Vitol y Compañía General de Combustibles (CGC), consolidando una de las mayores inversiones privadas de los últimos años en el país.
El rol clave de José Luis Manzano
Aunque la operación aparece liderada formalmente por Mercuria, distintas fuentes del mercado coinciden en señalar que José Luis Manzano fue una figura central en las negociaciones.
El ex ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem mantiene una estrecha relación empresarial con el grupo suizo a través de Phoenix Global Resources, compañía petrolera nacida de la alianza entre Mercuria y el grupo Vila-Manzano para desarrollar activos en Vaca Muerta.
Según trascendió, Manzano tendría entre el 30% y el 35% de participación en la sociedad compradora mediante vehículos de inversión vinculados a Integra Capital y eventualmente a Edenor, empresa que controla junto a Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
Además, el empresario busca ampliar su influencia en el negocio energético mediante la adquisición del paquete accionario de Metrogas que YPF puso en venta, una operación que podría consolidar un conglomerado con presencia en combustibles, electricidad y distribución de gas.

Quiénes son los dueños de Mercuria
Para comprender la magnitud de la operación es necesario observar quiénes están detrás de Mercuria.
La compañía fue fundada en Ginebra en 2004 por los empresarios suizos Marco Dunand y Daniel Jaeggi, quienes construyeron una de las mayores firmas privadas de trading energético del mundo.
A diferencia de petroleras tradicionales como Shell, ExxonMobil o YPF, Mercuria opera como una casa global de comercialización de energía y commodities. Su negocio incluye petróleo, combustibles refinados, gas natural, GNL, electricidad, energías renovables y metales.
Actualmente tiene presencia en más de 50 países y registra una facturación anual superior a los US$ 140.000 millones.
Dunand desarrolló su carrera en Goldman Sachs, Citi y Cargill antes de fundar la compañía. Junto con Jaeggi integra el selecto grupo de las mayores fortunas de Suiza, con un patrimonio conjunto estimado en 4.800 millones de francos suizos según el ranking Bilanz 2025.
Una alianza que nació en Vaca Muerta
La relación entre Mercuria y José Luis Manzano no comenzó con la compra de Shell Argentina.
El vínculo se remonta a 2017, cuando Mercuria financió con US$ 60 millones a Andes Energía, empresa vinculada al grupo Vila-Manzano que buscaba expandirse en Vaca Muerta y en áreas petroleras de Mendoza.
Ese mismo año se concretó la fusión entre Andes Energía y Petrolera El Trébol (PETSA), subsidiaria local de Mercuria. De esa integración surgió Phoenix Global Resources, compañía que se convirtió en uno de los vehículos de desarrollo hidrocarburífero más relevantes del país.
La operación permitió a los suizos ganar experiencia en el complejo mercado argentino mientras que Manzano encontró un socio internacional con capacidad financiera para participar en proyectos de gran escala.
Esa sociedad estratégica es la que ahora desemboca en la adquisición de los activos de Shell.

Edenor apuesta a la electromovilidad
Uno de los aspectos más novedosos de la operación es la posible participación de Edenor en la denominada segunda etapa del proyecto.
Fuentes cercanas a los compradores sostienen que la distribuidora eléctrica podría desempeñar un papel clave en el desarrollo de infraestructura para vehículos eléctricos.
La red de casi 900 estaciones de servicio Shell aparece como una plataforma ideal para instalar cargadores rápidos, sistemas de almacenamiento energético y soluciones de generación distribuida mediante paneles solares.
La estrategia apunta a anticiparse a un mercado que todavía se encuentra en una fase inicial en Argentina, pero que promete un fuerte crecimiento durante la próxima década.
Además, Edenor podría convertirse en un actor relevante en la construcción del futuro marco regulatorio vinculado a la electromovilidad, la generación distribuida y los nuevos esquemas de intercambio energético entre privados.
Qué significa la salida de Shell Argentina
Desde Raízen explicaron que la venta responde a una estrategia global de optimización de activos y concentración de inversiones en mercados considerados prioritarios.
Los recursos obtenidos serán destinados al fortalecimiento financiero del grupo y a la reducción de deuda.
Si los organismos regulatorios y de defensa de la competencia no presentan objeciones, la transferencia de los activos quedará formalmente aprobada durante los próximos seis meses.
La denominada “fase 2” de la operación, vinculada a la estructura accionaria definitiva del grupo comprador, podría quedar definida hacia mediados de agosto.
Un nuevo gigante energético
La compra de Shell Argentina por parte de Mercuria y José Luis Manzano marca un punto de inflexión para el sector energético nacional.
La combinación entre una de las mayores comercializadoras de energía del mundo, una extensa red de estaciones de servicio, activos industriales estratégicos y proyectos vinculados a la electromovilidad configura el nacimiento de un nuevo actor con capacidad para influir en los mercados de combustibles, electricidad y gas.
La operación no solo representa una de las inversiones más importantes de los últimos años, sino también una apuesta de largo plazo por el potencial energético argentino y por el futuro de la transición hacia nuevas formas de movilidad.

