La empresa centenaria apagó hornos, redujo su producción y comenzó a importar productos de menor valor agregado para sostener su competitividad. Caída de ventas, desplome de exportaciones y pérdidas millonarias configuran un escenario que expone las tensiones del modelo económico sobre la industria nacional.
Rigolleau en crisis: pérdidas millonarias y cambio de estrategia productiva
La histórica empresa vidriera Rigolleau, una de las principales productoras de vidrio de Argentina y símbolo industrial de Berazategui, atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. La compañía decidió reducir parte de su producción local y comenzar a importar productos terminados desde China como estrategia para enfrentar las pérdidas económicas acumuladas en los últimos años.
La medida no implica, por ahora, un cierre de líneas estratégicas, pero sí marca un cambio significativo en su esquema productivo: mantener los segmentos de mayor valor agregado en el país y reemplazar la fabricación de productos domésticos por importaciones más baratas.
El movimiento refleja una tendencia creciente dentro de la industria nacional, donde empresas con larga trayectoria comienzan a reconfigurar su estructura ante la caída del consumo interno, la apertura comercial y el aumento de costos productivos.
Apagado de hornos y caída de la producción
Durante el último año, Rigolleau apagó tres hornos de su planta, una señal concreta del freno en la actividad industrial. La empresa redujo su plantilla en alrededor de 100 trabajadores, lo que generó preocupación entre los empleados y el sector sindical por la posibilidad de nuevos recortes.
Según información difundida por el sitio web InfoGremiales, por el momento no habría despidos adicionales previstos en lo inmediato. La reestructuración se concentraría en la reconversión de algunas líneas de negocio, principalmente las vinculadas a vajilla y productos de uso doméstico, cuya fabricación local resulta más costosa que la importación.
Actualmente, la compañía opera con cerca del 60 % de su capacidad instalada, un nivel que evidencia la retracción de la actividad productiva y la caída en la demanda.
Balances en rojo y desplome de ventas
Los números de la empresa reflejan el deterioro de su situación financiera. Durante 2025, Rigolleau registró una pérdida neta de 5.596 millones de pesos, más del doble de los 2.599 millones de pesos negativos del año anterior.
En paralelo, las ventas totales alcanzaron los 112.088 millones de pesos, lo que representa una caída real del 19 % interanual. En términos productivos, la firma despachó 117.452 toneladas de vidrio, un 11 % menos que en el ejercicio previo, mientras que la producción total se ubicó en 114.305 toneladas.
El dato más preocupante es la caída de las exportaciones, que se redujeron un 37,8 %, profundizando el escenario adverso y limitando una de las principales fuentes de ingresos en divisas.

Importaciones y competitividad: el dilema de la industria nacional
La decisión de importar productos desde China no es aislada, sino que forma parte de una lógica empresarial orientada a reducir costos en un contexto de competencia global cada vez más intensa.
En sectores industriales con altos costos energéticos y laborales, como el vidrio, la diferencia de precios frente a los productos importados se vuelve determinante. La posibilidad de ingresar mercadería terminada a menor costo que producirla localmente genera un incentivo económico que empuja a las empresas a reconfigurar su estructura.
Este fenómeno abre un debate más amplio sobre el impacto del actual esquema económico en la industria nacional, especialmente en empresas históricas que deben adaptarse a nuevas condiciones de mercado.
A pesar del escenario adverso, Rigolleau mantiene operativas sus áreas más estratégicas, particularmente la producción de envases para las industrias farmacéutica y alimentaria, segmentos que continúan mostrando niveles de demanda relativamente estables.
Estos sectores, vinculados a cadenas productivas esenciales, permiten sostener parte de la actividad industrial y preservar un núcleo productivo que la empresa considera clave para su futuro.
La estrategia apunta a concentrarse en los segmentos más rentables y reducir la exposición en aquellos mercados donde la competencia internacional es más fuerte.

Una empresa emblemática frente a un nuevo escenario económico
Con más de 120 años de historia, Rigolleau representa uno de los símbolos de la industrialización argentina. Su situación actual no solo refleja los desafíos de una empresa en particular, sino también las tensiones estructurales que atraviesa el sector manufacturero.
El apagado de hornos, la caída de exportaciones y la decisión de importar productos terminados muestran un proceso de transformación que se repite en distintos sectores de la economía.
En este contexto, el futuro de Rigolleau aparece ligado no solo a su capacidad de adaptación empresarial, sino también a la evolución del mercado interno, la competitividad industrial y las políticas económicas que definan el rumbo productivo del país en los próximos años.

