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El Ágora de Mayo

Escrito por Miguel Ángel De Renzis

foto de portada gentileza de la Voz de Misiones (*)

En Atenas para los griegos, el ágora era la asamblea, el lugar de reunión. La plaza pública donde se discutían las leyes y el futuro político, y donde le estaban dando comienzo a la democracia.

Pero además, en esa plaza estaba el templo sagrado de los dioses del Olimpo. Todo ocurría antes de la aparición de Cristo.

Nuestra Plaza de Mayo tuvo su primer cabildo en 1810, similar al ágora griega, incluso en su ubicación geográfica, porque el ágora estaba en la parte baja de Atenas, contraria a la Acrópolis, y lo mismo pasó con Buenos Aires, y su Plaza de Mayo, vecina al Rio de la Plata.

También tenemos nosotros el templo mayor de la fe católica, que es la Catedral Metropolitana. Y a diferencia de los griegos que también tenían tribunales en ese lugar, nosotros los tenemos un poco más alejados, demasiado alejados del pueblo.

Pero el verdadero debate, después de la gesta maya se dio en octubre del ’45, cuando el pueblo se expresó, pidiendo la libertad del Coronel Perón, y a partir de entonces, la Plaza de Mayo fue la Plaza de Perón.

La prensa canalla en su conjunto debatió en radio, televisión y diarios, sobre el sentido de la movilización en el llamado Día de la Democracia y de los Derechos Humanos.

Oírlos, verlos o leerlos fue un verdadero festival del gorilaje ilustrado.

Y así como en el ágora alguna vez sacrificaron a Sócrates, también en Plaza de Mayo alguna vez la llenaron de banderas argentinas gritando “libertad” y “Abajo la tiranía”. Era septiembre del ’55.

Los que gritaban “libertad” habían bombardeado en el mayor crimen de lesa humanidad cometido al pueblo argentino, por criminales no juzgados.

En nombre de esa “libertad” proscribieron, encarcelaron, allanaron, violaron, robaron y nos llevaron derechito al Fondo Monetario Internacional.

No alcanzaron a hacer con Perón lo que hicieron con Sócrates a pesar que lo intentaron.

El griego había sido acusado de corromper a los jóvenes porque les enseñaba filosofía, y por haber creado nuevos dioses del Olimpo. Y lo mataron.

A Perón intentaron matarlo, y lo acusaron de corromper la juventud, y de haber creado una filosofía similar a la primera tiranía.

Según la prensa canalla de entonces, la primera tiranía era la de Juan Manuel de Rosas, el patriota que resistió los embates de los imperios franceses e ingleses. Y Perón, el castigado de Winston Churchill, el primer ministro inglés que declaró que la caída de Perón era lo más importante que le había pasado al reino después del triunfo de la segunda guerra mundial.

Y sí. Perón nacionalizó todo lo que el imperialismo tenía en la Argentina.

Hoy, en el día de los masones, que se conmemora por la aparición de la primera logia en Buenos Aires a la que pertenecieron Sarmiento y Mitre, surgió un nuevo Rivadavia.

Bernardino, quien murió en la soledad en Cadiz, España, el primer presidente argentino, creó el primer empréstito fraudulento con Gran Bretaña.

El nuevo Rivadavia, Mauricio Macri, nos volvió a endeudar en 44.000 millones de dólares con el Fondo, mandó el oro argentino a Londres y creó una deuda a 100 años, de un préstamo donde en los primeros 15 se devuelve el capital, y el resto son intereses.

La prensa canalla mostraba al radical Negri preocupado por el gasto del Día de la Democracia y los Derechos Humanos, y jamás se preocupó por la deuda antes referida.

Esa misma prensa reunida desde siempre en el máximo exponente de la masonería del grupo del diario La Nación, nunca pregunta por el endeudamiento creado por el ministro de economía que en el gobierno del segundo Rivadavia decía que vivía en un terreno baldío para no pagar impuestos.

Los periodistas pontifican olvidándose de cuando trabajaban con Mariano Grondona en el Proceso, cuando participaron con el Movimiento Todos por la Patria en La Tablada, o cuando hacen editoriales después de su paso por el Comando de Organización, por dirigir la revista de los montoneros, o por ser pluma hoy de Clarín.

¿Desde dónde hablan? ¿Desde dónde dicen? ¿Desde dónde escriben? La discusión no es para ellos la Plaza, sino los plazos. Tienen que cumplir con sus mandantes.

Y después viviremos el tiempo del gran bonete. ¿Yo señor? No señor. ¿Pues entonces quién lo tiene?

A lo mejor algún gran bonete de la logia Libres y Aceptados que hoy están de aniversario.

¡Feliz día, muchachos!

(*) en la foto de portada se ve la jura de la diputada Norma Sawicz, por el Frente Renovador. Luciendo una remera con la bandera del Reino Unido, debajo de un saco rojo emblema de la vestimenta militar de los usurpadores de nuestras islas Malvinas.