Costa Rica: Ganó la derecha y promete aplicar el modelo Bukele de mano dura contra la inseguridad

Laura Fernández es la nueva presidenta del país centroamericano, tras ganar las elecciones del domingo, en las que obtuvo el 48,3% de los votos y aseguró una mayoría legislativa que le permitirá avanzar con su agenda de lucha contra el crimen organizado y alineamiento con Estados Unidos.

La candidata del derechista Partido Pueblo Soberano superó por más de ocho puntos el umbral necesario para evitar el balotaje, y además el oficialismo tendrá la bancada más numerosa del Congreso, con 30 diputados sobre un total de 57.

Fernández, apodada la “Bukele” de Costa Rica, promete mano dura y quiere emular el sistema de seguridad y de poder del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

De hecho, el mandatario salvadoreño se metió en la campaña y estuvo en Costa Rica dos semanas antes de las elecciones para apoyar a Fernández y a su jefe político, el presidente saliente Rodrigo Cháves (la reelección está prohibida). 

Apenas se confirmó su victoria, Fernández recibió un llamado de Bukele, quien reiteró su disposición a seguir colaborando con Costa Rica, tanto en la construcción de una cárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño, como en otros proyectos vinculados a la lucha contra el narcotráfico.

Se trata del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado, con capacidad para 5.100 reclusos y, una inversión cercana a los 35 millones de dólares, basado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo que levantó Bukele para encerrar a pandilleros reales y supuestos.

Democracia estable

Durante décadas Costa Rica fue presentada como una de las democracias más estables y seguras de América Central, en contraposición a sus vecinos Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, que soportaron golpes de Estado militares y la irrupción de movimientos guerrilleros de izquierda, en las décadas del’70 y el ‘80.

Sin embargo, en los últimos años pasó de ser un territorio de tránsito a convertirse en un centro logístico y de exportación de drogas hacia Estados Unidos y Europa. 

Según datos del Organismo de Investigación Judicial costarricense, siete de cada diez homicidios están actualmente vinculados al narcotráfico.

El índice de muertes ligadas al crimen organizado subió marcadamente en los últimos años en Costa Rica, que se encuentra en la ruta a Estados Unidos y Europa, con puertos en las costas del Caribe y el Pacífico.

Costa Rica tiene incluso su primer grupo delictivo de escala internacional, el Cartel del Caribe Sur, devenido en el principal distribuidor en la ruta de la droga de América del Sur a Estados Unidos y de marihuana y cocaína en el mercado interno, y que en cuatro años pasó de ser una banda local a convertirse en una organización transnacional.

Durante el gobierno de Cháves, la tasa de asesinatos alcanzó un récord de 17 por cada 100.000 habitantes

Según datos del Poder Judicial, el año 2024 cerró con 876 homicidios, mientras que 2025 registró 873, apenas tres menos.

El presidente saliente atribuyó el deterioro de los indicadores de seguridad al Poder Judicial, al que acusó de no endurecer las medidas contra las organizaciones criminales, y a la oposición que obstaculizaba sus proyectos. 

Fernández, ex ministra de su gabinete y heredera política de su espacio, retomó ese diagnóstico durante la campaña que la llevó a la presidencia.

Politóloga de 39 años, la futura mandataria capitalizó el malestar social con un discurso centrado en el orden, el control territorial y la reforma de los poderes del Estado, en especial del Poder Judicial. 

Sus críticos advierten que ese enfoque podría alterar los equilibrios institucionales y derivar en prácticas autoritarias que atenten contra el sistema democrático.

La segunda mujer

Fernández es la segunda mujer que gana la presidencia en la historia de Costa Rica tras Laura Chinchilla, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional, quien gobernó entre 2010 y 2014.

Se considera liberal en lo económico y conservadora en lo social.

La futura mandataria fue ministra de la Presidencia y de Planificación del actual Gobierno de Cháves, un economista de derecha con alta popularidad de quien ella se proclamó como su “heredera” y responsable de darle continuidad a sus iniciativas.

Nacida en Puntarenas, puerto del Pacífico golpeado por el narcotráfico, Fernández es tan incondicional a Chaves que sus rivales afirman que él será el poder detrás del trono.

Además, dejó abierta la posibilidad de ofrecerle un cargo de ministro al actual presidente, al que califica como “un hombre brillante”, y siguió la línea del mandatario de criticar constantemente al Poder Judicial y al Legislativo, a los que culpan del aumento de los homicidios y la violencia asociada al narcotráfico.

En tanto, desde Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, felicitó a Fernández por su “clara victoria” y expresó su confianza en que la cooperación bilateral se verá fortalecida. 

En un comunicado oficial, mencionó como prioridades compartidas el combate al narcotráfico, la inmigración irregular, la ciberseguridad y el fortalecimiento de los vínculos económicos, en línea con uno de los ejes centrales de la política exterior de Washington hacia América Latina y el Caribe.

Beneficios desiguales

Costa Rica experimentó un repunte económico en 2024 y la primera mitad de 2025, y se posicionó como el país con el mejor comportamiento económico dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Si bien esta bonanza permitió una mayor estabilidad de precios y una reducción en algunos indicadores, como la pobreza, el éxito es desigual: el dinamismo sigue concentrado en las zonas francas, mientras que la economía tradicional y la generación de empleo formal crecen a un ritmo mucho más lento, lo que profundiza la brecha social.

Según la Encuesta Nacional de Hogares 2025, la pobreza en Costa Rica bajó al 15,2%, una reducción significativa de 2,8 puntos porcentuales respecto al 18% registrado en 2024.

Sin embargo, hay una desconexión crítica entre el aumento de la productividad y el ingreso real de los trabajadores. A pesar de las cifras macroeconómicas, el país enfrenta serios problemas de redistribución de la riqueza.

En este contexto político, económico y social, Laura Fernández profundiza el giro a la derecha para gobernar los próximos cuatro años. Asumirá la presidencia de Costa Rica el 8 de mayo.-

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