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El paro del 24 es de la CGT, las CTA y los movimientos sociales

La masividad de la marcha de los trabajadores y movimientos sociales a Tribunales, y la realización del Confederal de la CGT, tensaron la semana política en la Argentina. La respuesta de Milei.

El Confederal marcó la cancha y exige definiciones a todos los sectores

“El DNU y la Ley Ómnibus que propone Javier Milei son instrumentos peores que los de la dictadura. Esto que quieren hacer ahora nunca lo propusieron, por eso decimos que es un fraude electoral«.

Nosotros «no necesitamos las Fuerzas del Cielo porque sabemos que Jesús siempre camina al lado de los trabajadores. Esto no lo vamos a permitir y por eso el 24 de enero vamos al paro nacional”.

La voz del secretario general de la CGT, Héctor Daer, atronó entre vítores y aplausos en el salón Felipe Vallese. Con la amplia participación de dirigentes gremiales y con los delegados de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular presentes.

Para los cegetistas, este rol es de tal magnitud, que el Secretario General, invitó a los delegados de la UTEP a ponerse de pie para ser aplaudidos por todo el Comité Central Confederal.

Decretos, Leyes y el rol de la justicia

La marcha a tribunales, el Confederal, con la participación de las dos CTA y de la UTEP, son un hecho político de una gran envergadura.

Si la movilización no se hubiese realizado, estaríamos ante un escenario grave, que podría significar el fin del modelo gremial, sindical y social en la Argentina.

La UTEP y otras organizaciones sociales son la clave para que la batalla en el país no se dirima entre trabajadores, por un lado, y desocupados y precarizados por el otro.

Es histórico el acercamiento de la CGT a los movimientos sociales y es una acción que demuestra que la central obrera entiende que esas organizaciones ya forman parte del movimiento obrero y, por lo tanto, las toma en cuenta al momento de decidir medidas de acción.

Esta unidad va a permitir enfrentar al gobierno de Milei y sus aliados de ultraderecha que están dispuestos a borrar las históricas conquistas de los trabajadores argentinos.

En ese marco, Daer reiteró que “el DNU supera todos los límites constitucionales».

Se basa en la Organización Mundial del Comercio (OMC) que ya quedó vetusta por la disputa entre Estados Unidos y China”.

Sostuvo que “tratar de golpear la acción sindical es la idea medular de las iniciativas que propone Milei. No quieren que haya salud ni seguridad social”.

Quieren terminar con el modelo sindical argentino, destruir sus obras sociales y apretar a los desocupados para precarizar la economía y llevarla a los niveles existentes antes de la aparición del peronismo.

Destruir a las centrales obreras, y la desaparición de sus gremios.

Daer explicó que la cautelar presentada fue rechazada por la justicia porque “se basaron en la inminencia o no del decreto y por eso hemos apelado el fallo”.

También, expresó que “la Ley Ómnibus es peor que el DNU porque destruye toda la estructura administrativa del Estado y se usa la libertad como bandera para destruir nuestra Nación, pero para que esto pase van a tener que destruir al movimiento obrero”.

Al respecto, sostuvo que “por eso proponemos un plan de acción que incluya a la política, a la acción sindical y a la sociedad en su conjunto” y concluyó que “el 10 de enero habrá plenarios regionales y el 24 de enero será el paro nacional”.

La falta de respuesta «legislativa» opositora

El secretario general de Camioneros, Pablo Moyano, pidió facultar al Consejo Directivo de la CGT para seguir adoptando las medidas que se crean necesarias luego del paro del 24 de enero.

Moyano sostuvo que “la CGT está con vida. Nos pueden insultar, nos pueden gritar poné la fecha, pero cuando la CGT se une todos vienen atrás de nosotros”.

En su discurso, Moyano puso el dedo en la llaga, y enfatizó que “el Partido Justicialista está sin conducción”. Y se preguntó “dónde está Cristina, dónde está Alberto Fernández”.

“Ya van a venir acá a querer a decirnos cómo es la acción política, pero no los vamos a dejar porque de ahora en más las fórmulas presidenciales las vamos a hacer acá, en la CGT”.

Es notorio el silencio de los cuerpos orgánicos del Partido Justicialista y, en especial, de sus diputados y senadores nacionales que no se han hecho presentes en las marchas y sus expresiones son a cuentagotas.

Es necesario escuchar la pata política frente a la intención de Milei de arrasar contra el movimiento obrero y de nada sirve disponerse a dar pelea solo desde sus bancas.

Hay un monstruo operando contra la unidad obrera y popular que lo está enfrentando en las calles con cacerolazos, marchas como la de Plaza Lavalle y la convocatoria a un paro nacional.

Nunca un gobierno reaccionario como este tuvo una respuesta tan dura, aun con el 55% de los votos que consiguieron atrapar.

Es el momento de afirmar el llamado al paro, de sumar adhesiones en las calles y hacer crecer las demandas populares en todos los rincones del país.

Un inicio de este camino fue el corte en la ruta 3 convocado por Juan Carlos Alderete y Luis D’Elia, al que se sumaron dirigentes de Unidad Piquetera.

En este marco, el secretario general de la UTEP, Walter Gramajo, pidió en el Confederal de la CGT que haya plenarios en todo el país y su moción fue aceptada por un aplauso unánime de la concurrencia.

Ayer el presidente Milei, en un mensaje, que no fue para nada un saludo de fin de año próspero, reiteró las medidas de ajuste y el desmantelamiento del estado en todos sus resortes que hacen a la soberanía nacional.

Amenazó a sindicatos, a los movimientos sociales y al Parlamento para la aprobación del DNU y la ley ómnibus.