
Escrito por Miguel Ángel De Renzis
El 21 de noviembre de 1972, en el cruce de la esquina de Avenida Libertador y Urquiza de Vicente López, existía un famoso restorán conocido con el nombre de Nino.
Hacía solo cuatro días una calle de ese distrito era noticia mundial. En Gaspar Campos 1065 habitaba Juan Domingo Perón.
Después de dieciocho años, el Líder había regresado, en plena dictadura de Lanusse, a la Argentina.
Se había ido con un golpe financiado desde Londres en 1955 como Presidente de la Nación, y regresó como Jefe del Movimiento Nacional.
Ese día todo el arco político argentino estuvo presente. Salvo dos representantes: Un socialista de apellido Coral que no quiso ir porque no había prensa, y Francisco Manrique, excluido de la lista por Perón, por violador del cadáver de Evita.
Y allí se empezó a hablar de la Unidad Nacional.
El 50% del padrón que está autorizado a concurrir al próximo comicio no había nacido para esa fecha.
Los dos proyectos de presidente son de la década del 70. Javier Milei apareció en este mundo el 22 de octubre de 1970. Hoy tiene 53 años. Sergio Massa nació el 28 de abril de 1972. Tiene 51 años.
Cuando el otro candidato tenía 2 años, Massa alcanzaba los 7 meses el día que Perón lanzó la Unidad Nacional.
Después Balbín salto el cerco de la Historia y de Gaspar Campos. Todo parecía encaminado. Pero Conrado Storani y Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes se opusieron a que Balbín aceptara la vicepresidencia con Perón.
Era la segunda vez que los radicales decían que no, después que la muerte de Florencio Quijano, radical que acompañó al general, Perón le ofreciera a Amadeo Sabattini ocupar su lugar y formalmente lo volvieron a rechazar.
La hora de la unidad nacional
Pasó mucho tiempo y ayer, el hijo de Alfonsín dijo en televisión que si su padre viviera no tendría ninguna duda que votaría por Sergio Massa.
Coincidiendo con los «Storanis», la mujer vicepresidenta nacional de la UCR y su hermano, también se expidieron a favor de Sergio Massa.
¿Y por qué no? ¿Y por qué no puede ser ahora?
Hoy es democracia o Milei. Hoy es justicia social o un país para pocos. ¿Y por qué no ahora?
¿Por qué puede haber radicales indefinidos o que voten por Milei, que usa de punching-ball para descargar sus nervios a una careta de Alfonsín?
¿Cómo van a votar a Milei que trató de comunista a Yrigoyen?
Solo había una explicación. Que el gorilismo que recorrió la delgada línea del partido centenario sea mayoritario a los yrigoyenistas.
¿Cómo poder creer que la mitad de la población sea negacionista de la cruel dictadura del último golpe contra un gobierno peronista que desapareció, mató, violó, y niega la actitud de los radicales que se animaron a juzgar a las Juntas.
¿En serio pueden votar a Villarruel?
Milei, que se ajusta a la definición de cachivache, (que según el diccionario es lo que no sirve), en caso de ser ungido, podría ser suplantado por la negacionista.
Es el mismo personaje que con una motosierra despertó el odio y qué varios jóvenes desinformados lo heredaron y lo ejercitaron en los “copitos”, y en la reciente banda de hackers libertarios que llenaron de amenazas de bombas, cuyo jefe es hijo de un comisario de la Policía de la Provincia, de dieciocho años.
¿Cómo piensan gobernar los ocho gobernadores radicales si Milei fuera presidente y les cortara la coparticipación?
¿Es cierto que el odio puede más que el razonamiento?
En la soledad del cuarto oscuro deberán pensar que si quieren seguir teniendo un partido político que defienda la reforma del 18, no pueden votar vouchers para la educación.
Sí. Sergio Massa, que el día del Nino estaba en la cuna, retoma el mensaje de la Unidad Nacional.
Milei, que ya gateaba, sigue su instinto de nacimiento y sigue al gato mayor.
Mauricio Macri, su secuestrador ideológico, le creó una interna donde ya se le fue la mitad de los diputados, senadores y concejales electos con su boleta.
¿Cómo se puede dudar entre un Massa que trabaja para que aquellos que tienen capacidades diferentes tengan acceso al empleo, con la banda de Milei que quiere vender órganos?
¿En serio, radicales, que es más cómodo votar a Milei que escuchar a sus dirigentes que ya decidieron no ser indiferentes, como el Changui Cáceres o Casella, que votan a Massa?
Durante cuatro años fueron utilizados por los amarillos y quedaron pegados a la historia del endeudamiento a cien años.
¿Y por qué no puede ser ahora la UNIDAD NACIONAL?
Cada boina blanca grita desde la Revolución del Parque por un cambio.
¿En serio creen que el cambio fue Macri? ¿De verdad creen que con Milei, admirador de Churchill, de la criminal de guerra no juzgada Margaret Thatcher y de Ronald Reagan, está la solución, o mejor pensamos en Yrigoyen o Perón? ¿O en Perón y Balbín?
Como dijo Santoro, el de los irrompibles alfonsinistas, es hora que el radicalismo haga un frente con el peronismo por la Unión Nacional.
Mientras los pibes saltaban gritando “el que no salta es radical”, el que había empezado el canto es el propio cachivache, el que le pega todos los días a Alfonsín.
No se trata de “la libertad avanza”… se trata de la “libertadora”. Tienen que elegir entre los gorilas y el pueblo.
La seguimos el lunes a las 6 por AM 650 Belgrano

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