
Por Cecilio Panella
Ecuador votó en un referéndum clave para el rumbo político y de seguridad del país, donde los resultados marcaron un duro revés para el presidente derechista Daniel Noboa, ya que la mayoría de la población rechazó las cuatro propuestas de la consulta.
En cuanto a la posibilidad de instalar una Asamblea Constituyente que permita redactar una nueva Carta Magna que sustituya a la actual, instaurada por el presidente Rafael Correa (2007-2017), un 61,49% votó por el “No”.
En lo que hace a la instalación de bases militares extranjeras en Ecuador, el “No” ganó con 60,12%.
Además de la instalación de bases militares extranjeras y la reforma constitucional, tampoco prosperó la eliminación del financiamiento estatal a los partidos políticos: el 57% del electorado se inclinó por mantener los fondos públicos.
La iniciativa para reducir el número de asambleístas, de los actuales 151 a un esquema que combinaría representantes nacionales y provinciales hasta totalizar 73, también fue rechazada, con el 53% de votos por el “No”.
Ni siquiera le alcanzó a Noboa el anuncio, en plena jornada electoral, de la captura en España de Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, considerado el cabecilla de una de las bandas más grandes de Ecuador, los Lobos, a la que se vincula con el cártel mexicano Jalisco Nueva Generación.
“Nuestro compromiso no cambia; se fortalece. Seguiremos luchando sin descanso por el país que ustedes merecen, con las herramientas que tenemos”, afirmó Noboa en X.
Organizaciones sociales y de la oposición sostenían que Noboa buscaba una Constitución a su medida para gobernar sin los límites que le impone la actual carta magna —como la Corte Constitucional, el organismo de última instancia que ha frenado recientes iniciativas del Ejecutivo.
Mano dura
El presidente Noboa quería aval para endurecer su lucha contra el crimen, el problema más importante hoy para ecuatorianos, luego del avance de bandas del narcotráfico que en una década han llevado a Ecuador de ser uno de los países más seguros del continente a uno de los más violentos.
El país andino atraviesa una crisis de seguridad inédita, con la mayor tasa de homicidios de América Latina, 39 por cada 100 mil habitantes en 2024, según cifras oficiales, en medio de un estado de excepción que ya lleva más de un año implementado.
En este contexto, Noboa proponía habilitar la cooperación militar extranjera (léase Estados Unidos) y redactar una nueva Constitución, argumentando que la Carta Magna vigente desde 2008, elaborada por el correísmo, es demasiado “garantista” y limita la capacidad del Estado para enfrentar al crimen organizado y atraer inversiones.
Los resultados mostraron una tendencia clara al rechazo a los cambios propuestos por Noboa, en lo que constituye políticamente un freno a la “mano dura”.
Noboa, quien fue reelegido en abril pasado con el 55% de los votos y tiene mandato hasta 2029, había apostado fuertemente a esta consulta, luego de que la justicia bloqueara algunas de sus iniciativas más polémicas, como la castración química para violadores o la vigilancia sin necesidad orden judicial, por considerarlas contrarias a derechos fundamentales.
Modelo Bukele
Días antes de las consultas, Noboa inauguró una cárcel de máxima seguridad, que ya recibió a los primeros 300 presos, un grupo calificado de alta peligrosidad, entre ellos el exvicepresidente Jorge Glas, considerado un preso político por el correísmo.
Ubicada en un paraje aislado de la provincia costera de Santa Elena, la nueva cárcel es una de las grandes infraestructuras prometidas por el presidente, que aspira a replicar el ‘modelo Bukele’ (por el presidente de El Salvador).
Bautizada por Noboa como la Cárcel del Encuentro, en referencia al lema del Gobierno del expresidente liberal Guillermo Lasso (2021-2023), al que reemplazó el actual mandatario, tiene una capacidad para 736 reclusos.
El gobierno ecuatoriano trasladó al exvicepresidente Glas pese a las últimas medidas cautelares dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que solicitaban al Estado ecuatoriano garantizar la salud física y mental del político.
En abril de 2024, Glas volvió prisión después de que Noboa ordenase asaltar la Embajada de México en Quito para recapturarlo y sacarlo a la fuerza, una vez que el exvicepresidente había recibido asilo del Gobierno mexicano, al considerarlo un perseguido político.
Visitas yanquis
Hace 10 días, de la mano de Kristi Noem, secretaria de Seguridad de Estados Unidos, Noboa visitó los posibles emplazamientos para las nuevas bases yanquis en suelo ecuatoriano.
Estados Unidos ya operó una base militar en las Islas Galápagos durante la II Guerra Mundial para controlar el canal de Panamá y entre 1999 y 2009 estuvo en la base de Manta para operaciones antidrogas.
Las conversaciones entre ambos países iban en la línea de establecer dos bases en la costa ecuatoriana: una militar y otra para asuntos de seguridad como narcotráfico y migración.
Esta iniciativa, junto con los acuerdos alcanzados sobre los aranceles, asemeja la que hizo Donald Trump antes de las elecciones legislativas en la Argentina: una movida política para dar ventaja a sus aliados de derecha (Noboa en Ecuador, Javier Milei en la Argentina) frente a la izquierda (Correísmo en Ecuador, Kirhnerismo en la Argentina).
Para colonizar Argentina, envió a Scott Bessent (Secretario del Tesoro), y para colonizar Ecuador a Noem (Secretaria de Seguridad).
Con un resultado distinto: los argentinos votaron mayoritariamente por Milei (y por Trump), mientras que los ecuatorianos rechazaron a Noboa (y a Trump).
De esta manera, el inquilino de la Casa Blanca no tendrá bases militares en Ecuador.

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